lunes, 19 de febrero de 2018

La cierva.



La cierva blanca.
Jorge Luis Borges.

¿De qué agreste balada de la verde Inglaterra,
de qué lámina persa, de qué región arcana
de las noches y días que nuestro ayer encierra,
vino la cierva blanca que soñé esta mañana?

Duraría un segundo. La vi cruzar el prado
y perderse en el oro de una tarde ilusoria,
leve criatura hecha de un poco de memoria
y de un poco de olvido, cierva de un solo lado.

Los númenes que rigen este curioso mundo
me dejaron soñarte pero no pude ser tu dueño;
tal vez en un recodo del porvenir profundo

te encontraré de nuevo, cierva blanca de un sueño.
Yo también soy un sueño fugitivo que dura
unos días más que el sueño del prado y la blancura.

martes, 13 de febrero de 2018

Puebla de Sanabria.



Vicente Aleixandre
En la plaza

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y reconfortaba.  

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridla de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,

no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja espacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

jueves, 8 de febrero de 2018

El Parador.



Mario Benedetti
Nocturno

Por una vez existe el cielo innecesario.
Nadie averigua acerca de mi corazón 
ni de mi salud milagrosa y cordial,
porque es de noche, manantial de la noche,
viento de la noche, viento olvido,
porque es de noche entre silencio y uñas
y quedo desalmado como un reloj lento.

Húmeda oscuridad desgarradora,
oscuridad sin adivinaciones,
con solamente un grito que se quiebra a lo lejos,
y a lo lejos se quiebra y me abandona.

martes, 6 de febrero de 2018

Leña.Sólo leña.



Al olmo seco
Antonio Machado

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas.


martes, 30 de enero de 2018

Utensilio. Adivina.


Gloria Fuertes.
Versos

Soy una taza, una tetera
una cuchara y un cucharón
un plato hondo, un plato llano
un cuchillo y un tenedor.

martes, 23 de enero de 2018

Ocaso áureo.



Antonio Machado.
Ocaso.

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol,. al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada....

¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar y no pensar en nada!....

lunes, 15 de enero de 2018

Agujas de hielo.


Poema de invierno.
Jorge Tellier.

El invierno trae caballos que resbalan en la helada.
Han encendido fuego par defender los huertos
de la bruja blanca de la helada.
Entre la blanca humareda se agita el cuidador.
El perro entumecido amenaza desde su caseta
al témpano flotante de la luna.

Esta noche al niño se le perdonará que duerma tarde.
En la casas de los padres están de fiesta.
Pero él abre las ventanas para ver a los enmascarados jinetes
que lo esperan en el bosque y sabe que su destino 
será amar el olor humilde de los senderos nocturnos.

El invierno trae aguardiente para el maquinista y el fogonero
Una estrella perdida tambalea como baliza.
Cantos de soldados ebrios que vuelven tarde a sus cuarteles.
En la casa ha empezado la fiesta.
Pero el niño sabe que la fiesta está en otra parte,
y mira por la ventana buscando a los desconocidos
que pasará toda la vida tratando de encontrar. 

domingo, 7 de enero de 2018

Temporal o casi....


Alexander Shurbanov
Paisaje invernal con corneja.

La carretera 
está cubierta de nieve.
Como si no existiera.
Como si la hubiéramos soñado.
nos desplazamos lenta y silenciosamente
-un coche detrás de otro-
como niños luego de una travesura.
Confiamos en que debajo de nosotros se halla
la carretera.
Un árbol,
emblanquecido y somnoliento,
a un lado nos señala
que allí es campo raso.
Encima del árbol
se ha posado una corneja.
Es negra.
No la ha tocado la nieve.
Aguarda a que pasemos de largo.
La gente siempre pasa de largo.

martes, 2 de enero de 2018

Caballos en la niebla.



Pablo Neruda.
Caballos.

Vi desde la ventana los caballos.
Fue en Berlin, en invierno. La luz
era sin luz, sin cielo el cielo.

El aire era blanco como un pan mojado.

Y desde la ventana un solitario circo
mordido por los dientes del invierno.

De pronto, conducidos por un hombre, 
diez caballos salieron de la niebla.

Apenas ondularon al salir, como el fuego,
pero para mis ojos ocuparon el mundo
vacío hasta esa hora. Perfectos,encendidos,
eran como diez dioses de largas patas puras,
de crines parecidas al sueño de la sal.

Sus grupas eran mundos y naranjas.
Su color era miel, ámbar, incendio.
Sus cuellos eran torres
cortadas en la piedra del orgullo,
y a los ojos furiosos se asomaba
como una prisionera , la energía.

Y allí en silencio, en medio
del día, del invierno sucio y desordenado,
los caballos intensos eran la sangre,
el ritmo, el incitante tesoro de la vida.

Miré, miré y entonces reviví: Sin saberlo
allí estaba la fuente, la danza del oro, el cielo,
el fuego que vivía la belleza.

He olvidado el invierno de aquel Berlín oscuro.
No olvidaré la luz de los caballos.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Solo en casa.



Solo
Edgar Allan Poe

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude sacar
mis pasiones desde una común primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pena; no se despertaría
mi corazón a la alegría con el mismo tono;
y todo lo que quise, lo quise solo.
Entonces - en mi niñez- en el amanecer
de una muy tempestuosa vida, se sacó
desde cada profundidad de lo bueno y de lo malo
el misterio que todavía me ata:
desde el torrente o la fuente,
desde el rojo peñasco de la montaña,
desde el sol que alrededor de mí giraba
en su otoño teñido de oro,
desde el rayo en el cielo
que pasaba junto a mi volando,
desde el trueno y la tormenta,
y la nube que tomó forma
( cuando el resto era azul)
de un demonio ante mi vista.

martes, 19 de diciembre de 2017

La carnicería.


La Luna y la muerte.
Federico García Lorca.

La Luna tiene dientes de marfil.
¡Qué vieja y triste asoma!
Están los cauces secos,
los campos sin verdores
y los árboles mustios
sin nidos y sin hojas.

Doña Muerte, arrugada,
pasea por sauzales
con su absurdo cortejo
de ilusiones remotas.
Va vendiendo colores
de cera y de tormenta
como un hada de cuento
mala y enredadora.

La Luna le ha comprado 
pinturas a la Muerte.
En esta noche turbia
¿está la Luna loca!

Yo mientras tanto pongo
en mi pecho sombrío
una feria sin músicas
con las tiendas de sombra.

martes, 12 de diciembre de 2017

Nubes de frío.



La canción del invierno.
Rubén Darío.

Llueve. Negras nubes cubren el cielo azul
y ocultan el sol,
la luz, que, iluminando y calentando los cuerpos, calienta
e ilumina las almas.

Hace frío; hay oscuridad. También hay frío en el corazón y nieve en el 
alma.

El invierno crudo, con sus nieves y el cierzo que azota, marchita las 
flores.

En invierno, los días son oscuros como las noches.
En el sepulcro reina la eterna noche.
Cuando hay dulce tristeza, se duerme, y entonces se 
sueña y son rosados los sueños.

jueves, 7 de diciembre de 2017

La cencellada del Parador.



Rosalía de Castro
¿Invierno?

Yo desde mi ventana,
que azotan los airados elementos,
recogida y pensativa escucho
el discorde concierto
simpático a mi alma...

¡Oh, mi amigo el invierno!,
Mil y mil veces bienvenido seas,
mi sombrío y adusto compañero.
¿No eres acaso el precursor dichoso
del tibio mayo y abril risueño?

¡Ah, si el invierno triste de la vida,
como tú de las flores y los céfiros,
también precursor fuera de la hermosa
y eterna primavera de mis sueños....!

lunes, 4 de diciembre de 2017

La Luna gigante .


Oda a la Luna 
Pablo Neruda

Reina de los astros 
estos humildes versos quiero dedicarte
y aunque ya por otros
bien ensalzada fuiste
el atrevimiento me tomó de cantante.

Esculpida de plata eres
antorcha que das paz a los caminantes
y de todos los seres
a tu lado presentes
jactarte puedes, entre todos los entes.

Diosa te llamaron
en tiempos de antaño, viejos peregrinos
y con razón lo hicieron
luna de los océanos
de magia pura tus ojos están llenos.

Musa de los poetas
que al sapo en tu embrujo tienes sumido
de hechizadas saetas
fulminas mi sentido
cada vez que yo con mis ojos te miro.

Predilecta del fuego
luz que das rienda suelta a mis pensamientos
perdona te ruego
si con estos trastos 
profano tu gloria y provoco tus llantos.

martes, 28 de noviembre de 2017

La hoja sentada.



José de Espronceda.
Hojas del árbol caídas...  juguetes del viento son.

Hojas del árbol caídas
juguetes del viento son:
¡Las ilusiones perdidas
¡ay! son hojas desprendidas
del árbol del corazón!

¡El corazón sin amor!
¡Triste páramo cubierto
con la lava del dolor,
oscuro inmenso desierto
donde no nace una flor!

lunes, 27 de noviembre de 2017

La caja reflejada.

Jorge Luis Borges
Los espejos.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio 
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del y la sombra con sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La calle azul.


Juan Ramón Jiménez.
¡Granados en el cielo azul!

¡Granados en el cielo azul!
¡Calle de los marineros;
qué verdes están tus árboles,
qué alegre tienes el cielo!

¡Viento ilusoria del mar!
¡Calle de los marineros 
-ojo gris, mechón de oro,
rostro florido y moreno!-.

La mujer canta a la puerta:
<<¡Vida de los marineros;
el hombre siempre en el mar,
y el corazón en el viento!>>.

-¡Virgen del Carmen, que estén
siempre en tus manos los remos;
que, bajo tus ojos, sean 
dulce y mar y azul el cielo!-

... Por la tarde, brilla el aire;
el ocaso está de ensueños;
es un oro de nostalgia,
de llanto y de pensamiento.

-¡Como si el viento trajera
el sinfín y, en su revuelto
afán, la pena mirara
y oyera a los que están lejos!

¡Viento ilusorio de mar!
¡Calle de los marineros
-la blusa azul, y la cinta
milagrera sobre el pecho!-.

¡Granados en el cielo azul!
¡Calle de los marineros!
¡El hombre siempre en el mar,
y el corazón n el viento!


domingo, 5 de noviembre de 2017

El callejón.


Carlos Gómez
El Callejón.

Volveremos la lugar donde nos conocimos
pensando que no queda nada por conocer,
un callejón que lo guarda todo:
el miedo de sus labios
el miedo de mis manos;
dos sonrisas perdidas 
por no tener el valor de saltar hacia el otro cuerpo.

Felpudos mojados, lluvia,
una ciudad de dos habitantes
con tanto ruido interior 
que todo termina convirtiéndose en silencio.

Farolas, reflejos de cielo en los charcos,
charcos que parecen océanos a los que arrojarse
para salvarse.

Su piel, mi piel.
Ambas, un mundo
en el que aparecen sus ojos,
un mundo para quedarme todas las vidas posibles.

No quiero deshacerme,
quiero que me deshaga:
con el miedo en sus labios,
la sonrisa de quien besa por primera vez
y los ojos de quien enciende o apaga una vida.

Necesito que vuelva, aunque todavía no se haya ido,
aunque ella no sepa que la espero,
y no confíe nunca en el primero.
Todavía le quiero.


lunes, 30 de octubre de 2017

Rojo arce.



Ritmo de otoño
Federico García Lorca

Sobre el paisaje viejo y el hogar humeante
quiero lanzar mi grito,
sollozando de mí como el gusano
deplora su destino.
Pidiendo lo del hombre, Amor inmenso
y el azul como los álamos del río.
Azul de corazones y de fuerza,
el azul de mí mismo,
que me pongan las manos la gran llave
que fuerce al infinito.
Sin terror y sin miedo ante la muerte,
escarchado de amor y de lirismo,
aunque me hiera el rayo como árbol
y me quede sin hojas y sin grito.

Ahora tengo en la frente rosas blancas
y la copa rebosando vino.

sábado, 28 de octubre de 2017

Amanece que no es poco.


 Amanecer de otoño
Antonio Machado.

Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.

Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada, 
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.

lunes, 16 de octubre de 2017

Amanece en el desierto.


Amanecer de agosto.
Juan Ramón Jiménez.

¡Soles de auroras nuevas contra los viejos muros
de ciudades que aún son y que ya no veremos!
¡Enfermedad que sale, después de obrar fuerzas,
otra vez al camino, para no ir a su término!
¡Mañana de tormenta, con un vasto arco iris
sobre el despierto fin del silencioso pueblo!

-Se sabe que los vivos amados de los que están lejos,
están lejos, que están muertos los que están muertos;-

¡Trenes que pasan por el rojo ladrillo,
deslumbrados de sangre de tedios polvorientos!
-que ya está para siempre, para siempre hecho aquello,
que no hay más que llorar, que ya no tiene arreglo;-

¡Marismas que reflejan hasta un fin imposible
el carmín del naciente, en cauces medios secos!
¡Estancias que una víspera dejó abiertas, ahogadas
de rosa, ardientemente, por el oro primero!

-La pureza despierta en bajo desarreglo,
con el mal sabor de boca que ayer besaba al céfiro...-

¡Amores que ya no son y que el alma extravía!
¡Besos apasionados que al alba no son besos!
¡Campos en que una, antes, amó a otro, pinos tristes,
tristes veredas, llenos tristes, tristes cabezos!
... Eterno amanecer de frío y de disgusto,
fastidiosa salida de la cueva del sueño!

lunes, 9 de octubre de 2017

La vida en el desierto.



Jorge Luis Borges.
El desierto.

Antes de entrar en el desierto 
los soldados bebieron largamente el agua de la cisterna.
Hierocles derramó en la tierra
el agua de su cántaro y dijo:
Si hemos de entrar en el desierto,
ya estoy en el desierto.
Si a la sed va a abrasarme ,
que ya me abrase.
Esta es una parábola.
Antes de hundirme en el infierno
los lictores del dios me permitieron que mirara una rosa.
Esa rosa es ahora mi tormento 
en el oscuro reino.
A un hombre lo dejó una mujer.
Resolvieron mentir en el último encuentro.
El hombre dijo:
Si debo entrar en la soledad
ya estoy solo.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Esta es la otra parábola.
Nadie en la tierra
tiene el valor de ser aquel hombre.

viernes, 29 de septiembre de 2017

La rosa de la discordia.



Distinto 
Juan Ramón Jiménez

Lo querían matar
los iguales
porque era distinto.

Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
Si veis un monte distinto,
caedlo;
Si veis un camino distinto,
cortadlo;
Si veis una rosa distinta,
deshojadla;
Si veis un río distinto,
cegadlo...
si veis un hombre distinto,
matadlo.

¿Y el sol y la luna
dando en lo distinto?

Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir
distinto 
de lo distinto;
lo que seas, que eres
distinto
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre):
si te descubren los iguales,
huye a mi,
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Vestirse para el miedo.



Joaquin Sabina.
Al maestro Antoñete.

Esta tarde la sombra está que arde,
esta tarde comulga el más ateo,
esta tarde Antoñete ( dios le guarde )
desempolva la momia del toreo.

Esta tarde se planchaba muleta,
esta tarde se guarda la distancia,
esta tarde el mechón y la coleta
importan porque tienen importancia.

Esta tarde clarines rompehielos,
esta tarde hacen puente las tormentas,
esta tarde se atrasan los mundiales.

Esta tarde se mojan los pañuelos,
esta tarde, en su patio de las Ventas,
descumple años Chenel por naturales.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Mi flor.



La flor más bonita.
Pablo Neruda.

Se acerca la primavera
las flores naciendo están,
escogeré una de ellas
la más bonita de todas,
antes de que pase el viento,
y se la pueda llevar.
Será mi confidente
le hablaré muy suavecito,
le contaré mis secretos
alegrías y tristezas.
La cuidaré con esmero
y pronto será una gran flor,
que acogeré en mis brazos,
y con dulces movimientos
su perfume esparcirá.
Sabrá de mí más que nadie
pero como no puede hablar
será un secreto entre ambas
porque no lo podrá contar.
Y cuando llegue su hora,
la pondré en mi corazón
y será eternamente una flor
cobijada en un volcán.